EL DISCURSO DE LA EMBAJADORA AUDRA PLEPYTĖ DURANTE LA CONFERENCIA “MÁS ALLÁ DE LA UNIÓN BANCARIA”
18 de noviembre de 2013, Sede de las instituciones europeas en Madrid El tema de la conferencia de hoy aborda uno de los principales retos de la Unión Europea, probablemente uno de los que se interponen más claramente entre la crisis actual y una plena recuperación.
En una de sus intervenciones en uno de los últimos Consejos Europeos, el Presidente de la Comisión Europea señalaba con tino cómo en Europa no hay falta de dinero para la inversión, puesto que el nivel de los depósitos bancarios era básicamente similar al que teníamos antes de la crisis. El problema, como se reconoce unánimemente, es acabar con la fragmentación de los mercados y que se rompa el círculo vicioso entre emisores soberanos y bancos. Esto significa en una palabra que los bancos europeos se presten los unos a los otros como lo hacían antes de la crisis, de manera que puedan dar crédito a las empresas y los clientes. En segundo lugar, esto implica acabar con la presencia excesiva de deuda pública en los balances de los bancos y que los Estados dejen su excesiva propensión a apoyarse en los bancos radicados en sus mercados nacionales.
Cuando asumió su Presidencia semestral de la UE, Lituania hizo una de sus máximas prioridades, junto con de aprobar los instrumentos asociados al Marco Financiero Plurianual aprobado en junio, la de avanzar en el proceso que debe llegar a una “Unión económica y monetaria genuina” de acuerdo con el informe de los cuatro presidentes de noviembre 2012.
La Presidencia irlandesa consiguió un gran avance con la aprobación del Reglamento sobre el Mecanismo único de supervisión bancaria (SSM por sus siglas en inglés) y la Directiva sobre resolución y recuperación bancaria (BRRD por sus siglas en inglés). Esto permitirá que el Banco Central Europeo y los supervisores nacionales actuen concertadamente en la supervisión de todos los bancos de la zona euro y de aquellos situados en países que participen voluntariamente en la misma.
El corolario del SSM es un Mecanismo único de resolución, que debería permitir la instauración de una autoridad única, dotada de un fondo único, que permita la resolución y recuperación ordenada de las entidades de la zona euro que tienen problemas de liquidez o solvencia. Esto no evitará que haya crisis bancarias en el futuro, pero sí que evitará que sean los contribuyentes los que tengan que pagar por ellas. Serán los propios bancos quienes doten al fondo único y quienes estén expuestos a los costes de una crisis, aplicando las reglas de la Directiva BRRD ya mencionada.
Tras la presentación por la Comisión de su propuesta en julio, Lituania está poniendo todo de su parte en su condición de Presidencia y “árbitro honesto” para que el Consejo Ecofin llegue a un acuerdo antes de final de año. Esto debería permitir un acuerdo con el Parlamento Europeo, el otro colegislador, antes de que concluya su legislatura, en la primavera.
La discusión en el Ecofin del pasado viernes fue intensa, y tras ella la Presidencia lituana dejó claro que cumplir con su objetivo inicial es posible y que un acuerdo en el Ecofin del 10 de diciembre. Hasta entonces, esperamos que haya avances suficientes en varias cuestiones:
- en la definición del ámbito del SRM, partiendo del principio de que el SRM debe cubrir los mismos bancos que cubre el Mecanismo único de supervisión o SSM. El objetivo es que las autoridades nacionales tengan un papel más destacado, puesto a ellas corresponderá la supervisión de las entidades que no participen en el SSM.
- en la estructura de gobierno de la autoridad de decisión, especialmente en cuanto a las modalidades de voto y la eventual intervención del Consejo, es decir, los Estados Miembros. En todo caso, el objetivo es que cualquier mecanismo asegure una toma de decisiones rápida, robusta y efectiva. Utilizando la imagen que una y otra vez aparece en las negociaciones, que sea capaz de tomar decisiones en un fin de semana, suficientemente expeditivas y sólidas como para afrontar la apertura de los mercados el lunes.
- La estructura del fondo de resolución. La Presidencia sigue trabajando sobre la hipótesis de un fondo único, pero esto permite varias posibilidades en cuanto a su estructura y su acumulación (“build-up”), especialmente en la fase transitoria hasta que el fondo esté plenamente constituido.
- la responsabilidad no contractual y el tratamiento de los Estados que participan y lo no lo hacen.
Tras el Ecofin, mi Ministro reiteró que un acuerdo es posible, a condición que todos los Estados Miembros hagan prueba de voluntad de compromiso. Tal acuerdo, junto con otro similar en los reglamentos de aplicación del Marco Financiero Plurianual y haber hecho todo lo posible para una Cumbre exitosa del Partenariado Oriental en Vilnius a finales de este mes nos permitiría estar orgullosos de nuestro trabajo durante seis en pos del sueño europeo.